Un rincón en la memoria viva de Tacuarembó:
01/09/2007
 
LOS FURTADO.
Federico Bizzozero
CEUTA
Agosto 2007

Se le dice comunidad rural. No es porque sí. Una treintena de familias comparten una unidad espacial establecida en un radio de unos 7 km hace más de 200 años, una suerte de pueblito al sur de Tacuarembó, con corazón de escuela rural, constituido por un mosaico de parcelas, ranchos, potreros, chacras y huertas, y rodeado de una inmensidad de alineados árboles de eucaliptos que parecen acechar silenciosos, esperando la orden de avanzar. Cada familia maneja no más de 20 há y los campos más chicos son de 2 há. La ruta más cercana es la 43 que va a San Gregorio, y está a unos 25 km de rústico balasto del centro de la comunidad.

FAMILIAS.
Las familias son la unidad de referencia para el trabajo de intervención y acompañamiento (además de la comunidad toda). Las hay desde numerosas (con la presencia de tres y quizás cuatro generaciones), hasta situaciones en las que sólo se encuentra erradicada la pareja o hasta un solo integrante. Sin embargo es evidente la importancia y el nivel de integración de las familias, aún cuando uno o más integrantes se han ido del lugar. Esta es una constante: el sangrado de los jóvenes hacia las ciudades grandes o intermedias (San Gregorio, Paso de los Toros, Montevideo). Esta situación es de las que más afectan la comunidad, y hacen peligrar su permanencia. Pese a ello 22 niños y niñas en la comunidad, son semillas de esperanza. Creo igualmente que esta dinámica lleva generaciones ocurriendo, ya que las fuentes de trabajo no se encuentran para todos los jóvenes cerca, y era común, según relatos de los hombres de hoy, salir a buscar fortuna solo con un pingo y unas “garras” (don Rivero). La diferencia talvez es que ahora pueda estar ocurriendo también con mujeres y sobre todo, que no retornen nunca más a establecerse.
Frente a esto las estrategias de resiliencia de esta comunidad deben de ser variadas, ya que aparentemente las familias están aún fuertemente arraigadas, pese a contarse muchas “bajas” entre los suyos.


Quizás uno pueda ejemplificar las fuertes raíces tradicionales en las familias, en la conformación del espacio y dinámica familiar de los Pereira, donde tres núcleos familiares separados conviven con sus ranchos en un mismo predio, donde comparten herramientas, chacra, semillas, (etc) y donde la abuela de todos, prepara sabiamente un desayuno con gofio o una olla criolla para el mediodía… En una cocina económica incrustada en una poderosa habitación de más de cincuenta años de grueso terrón y techada de una muy prolija quincha de “maciega”, los fríos de invierno son tibios y los veranos frescos….







El SUSTENTO.
Hablar del sustento de la comunidad Los Furtado y limitarse a hacer un análisis económico de los ingresos y gastos de las familias del último año, es muy atolondrado.
Para empezar, hay que entender que esta simbiosis entre personas y personas y medio, que llamamos comunidad, lleva por lo menos 200 años establecida en este territorio,
habitándolo, conociéndolo, siendo
uno con él. Siempre la comunidad estuvo muy “aislada” y sigue estándolo. Este aislamiento es justamente el que permite que sus habitantes sean portadores de una gran vinculación con el lugar… Una conexión que sustenta a las familias y protege al lugar (de los eucaliptos y otros mega- proyectos. Esta debe ser entonces, una primera dimensión del sustento, que involucra profundamente el patrimonio cultural, social e individual de los Furtado. La riqueza que reviste este fenómeno, tan lejano a las ideas del paradigma imperante de desarrollo en el Uruguay, es invisible. Una molestia. Una irregularidad en el terreno.
Sin embargo, los habitantes de esta localidad, son memoria viva de oficios, recetas, cuentos, conocimientos, relaciones y saberes imposibles de reproducir.
La relación con la vida es ganadera. Una comida sin carne no es comida… La gran mayoría de los hombres trabaja en las estancias desde mayo hasta octubre, atendiendo al ganado, esquilando, alambrando y todas las tareas de estancia en general.
Entre tanto las mujeres trabajen en el ámbito del vasto“cuidado”, cocinan, lavan, limpian, crían y cuidan el jardín, a veces la huerta (Acelga, zanahoria, rabanito, papa, etc) y siempre algunos animales (gallinas, lechera, recientemente conejos). Los frutales también están, especialmente los citrus, cuyas especies y variedades proveen todo el año de fruta a cuanto rancho uno pueda divisar. Además, las mujeres guardan y ordenan las semillas. También algunas hilan y tejen la lana.
Cuando los hombres retornan a vivir tiempo completo a sus casas al principio de la primavera, se empiezan las labores de la chacra.
Se planta principalmente maní, maíz, zapallo, boniato, porotos y chícharos.
Todas estas actividades han servido tradicionalmente al autosustento de las familias y al intercambio entre familias. Recientemente, se ha promovido la comercialización de los rubros de chacra como estrategia de fortalecimiento económico de las familias.


LOS PROBLEMAS que vienen DEGOLLANDO.
La adaptación de mujeres y hombres al medio es también la praxis de lidiar con los problemas que plantea la vida. En este sentido, los habitantes de los Furtado son un ejemplo de cientos de años de lidiar con el crudo y hermoso campo que los circunda. Es más, resulta maravilloso para cualquier urbano (entre los que me cuento), observar la pericia y la precisión de las formas, que se han desarrollado y mantenido para subsistir. Ejemplos de ello pueden ser los temas de agua y electricidad. Efectivamente estos servicios o recursos no están disponibles para todas las familias, aunque se está trabajando a nivel comunitario y con el INDRA para obtenerlos para todos. No hace falta mencionar que desde una perspectiva de ciudadano global del siglo XXI esto es un atraso inconcebible. Sin embargo, quien visita los hogares de la comunidad no percibe tal carencia. Las casas son prolijas y limpias, calientes en invierno y frescas en verano y los niños y niñas, bien alimentados. Con disculpas del lector, no pude evitar durante y luego de mi estadía, la comparación con los asentamientos irregulares sistémicamente generados en los anillos periféricos urbanos, donde generalmente hay agua y la gente se “cuelga” de la luz, pero la dignidad es un bien escaso y la violencia, el hacinamiento y la insalubridad, una constante.
Pero la generación de problemas estructurales o sistémicos es una característica de los tiempos que corren. La forestación con monocultivos de eucaliptos y la invasión de los campos de soja son realidades avasallantes en el medio rural. Frente a este fenómeno implacable, movido por los números de hierro de la economía feroz que todos alimentamos, comunidades como esta sucumben año a año. Los “palos” de eucaliptus ofrecen plata fácil al que vende la tierra, y corren al ganado, cansado latifundista de estas tierras. En el caso concreto de Los Furtado, la gente no trabaja con las forestales.
Por otro lado, los jóvenes que hoy salen a buscar fortuna se encuentran con otras luces fuera de la comunidad. Además, no hace falta aclarar que los escenarios que encuentran dichos jóvenes, imprimen inexorablemente un sistema de consumo que no puede más que menospreciar e ignorar formas de vida como las de la comunidad de los Furtado.


Agricultura tradicional y agroecología.
Los suelos arenosos, pobres y ácidos y el manejo y prácticas tradicionales, determinan la baja productividad de la producción de carne y granos. Las pendientes son considerables y se han observado suelos con señales de erosión moderada a media. A pesar de ello, los hombres conocen sus sistemas y los ciclos a establecer en ellos. Por ejemplo, los Pereira van rotando la chacra cada tres o cuatro años, el encierro de bichos para bostear abundantemente el lugar de la chacra y la utilización del abono estacionado de los montes de abrigo, el verdeo de avena en invierno para los animales, son prácticas comunes… El paquete tecnológico de la revolución verde es ajeno como tal, en estas comunidades, y solo están presentes ciertas prácticas “convencionales” huérfanas, que están más o menos presentes según la familia. Los productos sintéticos más usados son los fertilizantes solubles en el surco de maíz (urea, fosfatados) y pesticidas (cipermetrinas, malation,…). Sin embargo, la diversidad en la chacra, la conservación de semillas, el abonado orgánico y la tracción animal, son la matriz productiva.


La Agroecología de acuerdo con Altieri (1989), surge en Latinoamérica como una respuesta para encarar la crisis ecológica y los problemas sociales y medioambientales generados por ella, a partir del manejo sostenible de los recursos naturales y el acceso igualitario a ellos. Para Gliessman (2000), la Agroecología es la aplicación de los principios y conceptos ecológicos al diseño y manejo
de sistemas de agricultura sustentable. La Agroecología recupera, desde los Estudios Campesinos, la importancia del conocimiento local, de las pautas culturales presentes en las comunidades y la lógica campesina, así como la noción de coevolución socioambiental presente en los agroecosistemas. Asimismo, tiene como parte de sus raíces, las ciencias agrícolas, los planteamientos de los movimientos ambientalistas y, por supuesto, la ecología y la economía ecológica.

¿Qué tiene la Agroecología para ofrecer a la situación de fragilidad de los Furtado?
Desde la agroecología debería ser posible mejorar la comprensión de de la propia comunidad de Los Furtado sobre su contexto (local, nacional y global) que la condiciona, sus amenazas y sus lógicas.
Por lo pronto parece ser una herramienta apropiada para revalorizar las prácticas tradicionales mediante un enfoque de sistemas, y construir caminos participativos para fortalecer los aspectos de sustentabilidad críticos de la comunidad toda, velando por su subsistencia y su calidad de vida. Básicamente, puede trabajarse en el rescate y divulgación de las buenas prácticas, de forma participativa, trabajar en la comercialización valorizando el proceso productivo y el “agroecosistema” lo sustenta. También podrían integrarse algunas prácticas innovadoras para la comunidad, que pudieran robustecer una producción sustentable, sobre todo a través del manejo de suelos para aumentar la fertilidad y la introducción de Tecnologías y herramientas apropiadas, sin alterar esencialmente las formas y manejos existentes.

Otra veta fundamental a explorar es el intercambio y articulación con experiencias similares o sinérgicas a nivel nacional y regional, que busquen proteger el derecho a mantenerse, regenerar o formar asentamientos humanos sustentables y saludables en el medio rural (aspecto en el cual el INDRA viene trabajando muy activamente). Este aspecto nos introduce en la dimensión política, que debiera ser un aspecto clave de la construcción de una autonomía y soberanía diversa y decentralizada.

INDRA
El INDRA, (Instituto para el desarrollo territorial y aguas) viene trabajando en la comunidad de los Furtado, hace varios años. El mismo promueve el desarrollo rural y acuícola desde un enfoque territorial. Actualmente está conformado por un equipo multidisciplinario: Aler Donadío(agrónomo), Santiago Larguero (agrónomo), Claudia (médico), Mauricio (comunicador). Además están buscando un perfil sociológico para integrarse al equipo.
El INDRA acompaña los procesos de la comunidad en temas de salud y temas productivos principalmente pero junto con estos ejes principales se suman varios temas transversales como: problemáticas en cuanto a servicios básicos comunes (agua, luz), temas organizativos y asociativos, rescate cultural (recetas, semillas, métodos de construcción), género y temas familiares.





Las diversas actividades que realiza el INDRA junto a la comunidad van desde los intercambios comunitarios con experiencias de Río Grande do Sul, Entre Ríos, así como a nivel nacional. A través de estas experiencias, referentes comunitarios han conocido diversos emprendimientos productivos y culturales, relacionados a la pesca, la agricultura y las formas de organizarse. Así mismo, la comunidad de los Furtado ha recibido en sus casas, a los integrantes de estas otras experiencias. Es importante destacar que los miembros del INDRA son recibidos igualmente por los locales durante sus visitas, pernoctando en las casas. Esta relación abre la puerta a espacios de convivencia intransferibles que según el INDRA es crucial para entender y “acercarse” a la comunidad.
Otra línea de trabajo importante del INDRA es la formación de Alianzas multisectoriales y regionales, cuya expresión pudimos observar en La Fiesta de la Cosecha en los Furtado, donde participaron grupos de Entre Ríos, representantes de la Intendencia de Tacuarembó, del Mgap entre otros.